
Es este año, también, como el de Miguel Hernández, el centenario de Ramón Gaya, que no sólo fue pintor, como casi siempre lo recordamos, sino también poeta. En la primavera se celebrará un encuentro sobre él en Murcia, donde hace ya bastantes años que funciona el museo dedicado a su memoria, a su obra.
Hasta su muerte estuvo haciendo viñetas para las hermosas ediciones de Pre-Textos: si os fijáis bien en la cubierta de la traducción de Tennyson que podéis ver en la columna de la derecha, la copa, grial artúrico casi, fue dibujada por Gaya. Fue de las últimas que hizo.
Comentarios
Me importa reivindicar su contemporaneidad. No era un vanguardista pero tampoco un continuista. Su sensibilidad es plenamente nuestra, de este tiempo y de cualquier tiempo. Sólo el afán de la novedad a cualquier precio (aunque se trate de una novedad banal) puede desviar la atención de una obra tan esencial y verdadera.
Tengo en la mesa un cuaderno con dibujos de Gaya y estoy leyendo un comentario de Olvián que es un poema.
Un abrazo:
JLP
Un abrazo.
Por cierto, vengo del blog de Olga y me ha encantado leer lo de la edición de su Andábata. Os felicito a ambos, de corazón.
Un abrazo y Feliz 2010.