Está más allá de San Ángel, camino del Desierto de los Leones, empinado y hermoso.
Muy lejos de Sevilla y Guadalquivir (las calles así llamadas de esta Ciudad de México) y más aún, mucho más, evidentemente, del río y la ciudad natales.
Allí, Luis Cernuda en el Panteón Jardín.
No había a la venta violetas, ni tulipanes amarillos. Unas siemprevivas dejadas por manos sevillanas reposan hoy sobre el mármol de su lápida, en la que se lee "Perpetuidad".
Siemprevivas, perpetuidad... "La sed de eternidad, que hace al poeta", como él escribió.
También, sabiendo de su amor por esta tierra, "El hombre quiere /caer donde el amor fue suyo un día".
Comentarios
Feliz viaje.
No de la letra vieja, mas del fondo/Vivo en tu entraña, con un afán sin nombre/
Que tú dominarás.Escuchame y comprende./
En sus limbos mi alma quizá recuerde algo,/
Y entonces en ti mismo mis sueños y deseos/
Tendrán razón al fin, y habré vivido.
Antonio no me he podido resistir a enviarte estos ultimos versos de A un poeta futuro.
Me ha emocionado tu entrada, y de alguna forma hemos estado allí
Feliz Viaje.
Un abrazo