Que México es país de contrastes, es sabido; uno ha tenido ocasión de experimentarlo estos días.
En el metro sobreabundan los indios y mestizos; apenas se ven europeos o criollos. En los bares y restaurantes de tono, apenas se ven aquellos, salvo los que sirven. Qué raro, bajo tierra todos están muy morenos; en la superficie, a la luz del sol, hay muchos más pálidos.
En la principal avenida de Polanco he visto un Maseratti azul, todo revestido de cuero color sand, con su tridentecromado. Al tenedor apenas tienen qué llevar tantísimos pobres en las colonias humildes.
Todo el mundo es muy educado: señor Antonio esto, licenciado lo otro; maestro, me dice el periodista. Pero ya van 1.100 muertos por la violencia en mes y medio (algunas decenas, decapitados).
Comentarios
Feliz retorno.
Sergio Astorga
Seguro que te has traído la grandeza.
Saludos.