Con todas las reservas que requiere el caso, y con la certeza de que cambiaré alguna cosa, aquí va un poema recental, en el que no sólo se habla del joven y del adulto, sino también de los cambios tecnológicos. El poema aún no ha sido impreso y ya sale aquí en este espejo que ojalá fuera también, alguna vez, un poco vuestro, compartido:
MARCAPÁGINAS
No marca ya las páginas del libro:
hallado en el olvido en que yacía,
señala la distancia que ahora media
entre el joven que puso su ilusión
en una cartulina como un naipe
y el hombre que impasible la descarta.
Separador de años,
no luce espirales dibujadas.
Es su estampa
retrato de tu ayer, ese incunable
cuyas cenizas tiznan la pantalla.
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