No, no me refiero a los hatajos de niñatos que todas las tardes de los fines de semana se ponen a parlotear y a dar palmadas como simios debajo de mi casa; ni tampoco al impresentable que tira por la ventanilla del coche el paquete vacío de tabaco. Detestables como son, no me refiero a ellos.
A lo que me refiero es a la gentuza que en la City de Londres y en Wall Street, y en otros cubiles similares aunque de menor importancia, juegan con su vida de usted y con la mía: a los prestamistas y usureros de los que Lehman Brothers y Madoff son sólo la cara visible. A los especuladores que nos han metido en este círculo vicioso por el cual, como no se confía en cobrar las pensiones el día de mañana, gentes honradas y sumisas contratan (contratamos) planes de pensiones con los que se alimenta la bestia en los parqués (yo les llamaría los porqués, pues aún me tienen que convencer de la necesidad de su existencia), y así con la engañifa de la deuda y la Bolsa provocan la crisis capitalista por la que, efectivamente, se demuestra que hace falta un plan de pensiones privado, cómo no, porque las pensiones públicas se congelan (y ya veremos cómo se reducen).
Ezra Pound se equivocó al poner el énfasis en los judíos, como si algunos de los más prósperos de entre ellos fueran los únicos culpables, pero casi un siglo después de que comenzara a denunciar el timo de la estampita en que se ha convertido el sistema financiero su veredicto sigue siendo certero: la usura nos condena a la ruina.
Por eso es particularmente risible una cadena televisiva (y de radio, pero ahí esto no se ve, claro) que tiene como logotipo al toro de Merryl Lynch que se puede ver en Wall Street junto a la Bolsa de Nueva York. Presumen de valores tradicionales y familiares pero son devotos de ese becerro de oro y de la economía de los mercados. Y éstos, ya sabemos, hace mucho que han dejado de ser lugares donde se intercambian manzanas y telas, útiles y especias, para ser mercados del dinero.
Y al otro lado, los ineptos, derrochadores e iluminados que han dilapidado la economía de la nación y han favorecido que a usted, funcionario, le recorten el sueldo. Y a los mayores los dejen helados con las pensiones. Pero a la escoria de la sociedad, ni tocarla. Faltaría más.
Comentarios
Yo no creo en la bolsa.
¡Cómo pueden cambiar de precio los medios de producción en una tarde!
En fin, no vaya a ser que me metan en la jaula.
Claro que tampoco es esto radio Roma.
Pero todo se andará.
Un abrazo.
Un abrazo.
Da igual, según los Mayas el mundo se va a acabar en el 2012 asi que, sea lo que sea lo que tengan planeado, no les va a dar tiempo. Que se j...