NOCHES EN LOS JARDINES DEL ALCÁZAR
Antes de medianoche, en el instante en que acostumbran
a cosquillear el cielo los fuegos de artificio,
plumeros que sacuden ese polvo de estrellas,
en coro se cimbrean las palmeras al compás de la música,
manojos de una dádiva altiva.
Verde y naranja sobre los focos,
contra la recién nacida oscuridad de principios de estío,
canto y contracanto,
acanto y cantería.
Las murallas son el cinto de una hurí
traspasada de salvia y de jazmines.
Comentarios
No quedará más remedio que volver;-)
Aquí es peor que en la Irlanda de Sara, con el calor y los grillos, todo "intoxica" mucho más...
Qué bonito.
Se merece una pinta de la marca innombrable y a Maureen O' Hara disfrazada de Hurí sevillano-gaélica.
Enhorabuena y abrazos.