TIERRA DEL FUEGO
Demorada luz que llega
tiempo después de emitirse
-como nos enseñan los astros-,
me ilumina el paisaje
no de hoy, el que vi
una escalofriante tarde en la pantalla
del viejo televisor familiar.
Fiordos y picachos
junto a la nieve austral: la proa
de un buque en el confín del mundo.
Pero no navego este mar, recorro
aguas nutricias, la placenta
de este sueño de ahora.
No es el Canal Beagle, son los pliegues
de un cerebro crecido en el mapa
que levantó la voluntad
de llegar hasta aquí.
Fiel al que fui,
obstinada marea,
me miro en el espejo de estas aguas
como yo oscuras;
heladas, ardientes.
Comentarios
Un beso.
Bellos versos, Antonio, precisas palabras. Retengo éstas:
"No es el Canal Beagle, son los pliegues
de un cerebro crecido en el mapa
que levantó la voluntad
de llegar hasta aquí."
Enhorabuena, por el viaje y por el poema.
Salud Antonio, un placer leerte.