
Ha muerto, hace sólo unas horas, el poeta Alí Chumacero. Pese a su breve obra, era considerado uno de los más importantes de México. Los españoles le debemos, entre otras cosas, haber propiciado, y cuidado, la tercera edición de La Realidad y el Deseo, de Luis Cernuda.
El pasado mes de febrero, unos días después de mi regreso a España, se le rendía un homenaje en el Palacio de la Minería de la Ciudad de México y en la ocasión se presentó el documental Alí Chumacero. Palabras en reposo. Valga aquí este recuerdo al editor de Cernuda, una de las diecisiete personas -vasta compañía para quien siempre fue un solitario- que asistieron a su entierro en el Panteón Jardín la mañana del 6 de noviembre de 1963.
Comentarios
No he leído nada de él y voy a buscar algo suyo a no mucho tardar (no tengo perdón, con la de amigos y familia que tengo por esas tierras).
Un abrazo