Dentro de un par de semanas se representará en el Teatro de la Maestranza El oro del Rhin, prólogo de El anillo del nibelungo, la tetralogía wagneriana. Y como es habitual en estas producciones, un cantante viene a habitar el piso que colinda con el mío. Esta noche me he pasado un rato con Hanna Schwarz, o por llamarla con el papel que representa, la diosa Erda, que simboliza a la Tierra. He tratado de solucionarle los problemas con la conexión wifi a Internet, mientras ella irradiaba odinismo y mitologías de cuervos y robles. Como diría Woody Allen, he salido de su piso con ganas de invadir Polonia.
Comentarios
Ya nos contarás cómo es la puesta en escena y demás bonanzas de la obra.
Un abrazo
Reverencias, a ambos.