
Lo cuento en el segundo volumen de la biografía de Luis Cernuda, que publicará Tusquets este próximo mes de abril: una de las primeras cosas que el poeta sevillano hizo en Escocia, adonde llegó en enero de 1939, fue visitar el Loch Lomond. En éste vierte sus aguas el Inversnaid, arroyo que inmortalizó Gerard Manley Hopkins seguramente cuando era párroco en Glasgow, donde Cernuda, que le dedicó un capítulo de Pensamiento poético en la lírica inglesa (siglo XIX), fue lector de español unos años, cincuenta después de la muerte del autor de "El naufragio del Deutschland". Próximamente voy a editar una antología de la poesía de Hopkins. Aquí dejo "Inversnaid", uno de sus grandes poemas sobre la naturaleza y muestra muy representativa de su lenguaje aliterativo y paronomásico, tan personal. Tras el original inglés, mi traducción:
INVERSNAID
INVERSNAID
Este arroyo sombrío, como el lomo
de un caballo cae entre cantos y lodo,
empinado se evade el vellón de su espuma,
flauta que flota hasta su hogar, la laguna.
Una barba de babas de ciervo
cede y cae sobre el caldo y el ceño
achantado de una charca tan negra
que rodea a quien de ahogarse se arredra.
Salpicadas de rocío, en su rodada,
están las faldas que atraviesan sus aguas;
brezos enjutos, junto a ellos abrazos
ofrece a los fresnos, sin freno, a los lados.
Ah, ¿qué sería del mundo, sin la húmeda
y salvaje arboleda? Oh, que nunca, que nunca
desaparezca, y no perezca y que queden
las hierbas y los árboles por siempre.
Comentarios
Tu traducción nos trae sus aguas, a la vez frescas y oscuras "this darksome burn..." a nuestro idioma.
Ya conoces mi vinculación sentimental con Escocia, para qué añadir más.
Gracias.
Gracias Antonio!!!