
Durante su estancia en Mount Holyoke tuvo trato con el poeta Vicente Gaos (hermano del filósofo José Gaos y de la actriz Lola Gaos), que era profesor en el no lejano Smith College, y también con Bernice Matlowsky Randall, primero alumna suya y luego esposa de un profesor de allí. Y entre las anécdotas que le contó ésta a Juan Luis Panero muchos años después está la de que una noche que habían estado caminando ella, su marido y Cernuda por la nieve, y al pasar por el edificio en que el poeta tenía su modesta habitación, éste les invitó a pasar para tomar una copa o una taza de té y así entrar en calor. Y a Randall le llamó enormemente la atención el meticuloso orden que imperaba en el cuarto, en los libros y en las contadas pertenencias del poeta. Pero lo que más le llamó la atención fue lo siguiente: “En una mesilla de noche, junto a unos cuantos libros, había un marco antiguo y dorado –ella pensó que era un antiguo marco español–. El marco, limpio y, al parecer, de una rara belleza, rodeaba un cristal igualmente limpio, pero detrás del cristal no había ninguna fotografía, ningún retrato; no había literalmente nada, era sólo un marco vacío.” ¿Habrá una imagen de mayor despojamiento y soledad que ésta que, en el fondo, es el mejor retrato de Cernuda?
Comentarios
Permíteme que alabe en este comentario la atinada selección de textos que hace Paréntesis. Exquisito Flaubert. Espero, también, leerlo pronto.
Y también quisiera mostrarte mi satisfacción por tu poema "antiguo". Qué bella imagen la del fósil, la del abrazo de los escasos días y los milenios de la muerte. ¡Chapeau!
Abrazos.
Enhorabuena.
Muchas gracias por el aperitivo y por la foto.
En abril, junto con las aguas, florecerá tu obra.
Estas anécdotas cazadas como al vuelo siempre me resultan muy reveladoras y llenas de sentido.
Un abrazo