De hace algunos veranos son esta foto y este soneto que vienen a rescatarme de estos días invernales.
SONNET POUR LA BASTIDE LE CHÂTEAU
Bajo el cielo sin fin de la Provenza,
en medio de sus ocres y sus verdes,
por el oro de luz los ojos pierdes
ganando un paraíso que comienza
al alba y no termina, aunque te venza
el sueño anochecido, y no recuerdes
la angustia sempiterna que te muerde.
Olvidas el pesar que teje y trenza
cadenas de dolor, hoy desterradas.
En su lugar, la miel, los higos y una jarra
de vino del país. Besas la vida
en un verano eterno. La chicharra
compone su canzó en las enramadas.
Rodeada de olivos, la bastida.
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