
Fue un buen año: el de los nacimientos de Álvaro Cunqueiro y Flann O'Brien. Desde aquel 1911 en que la fundó James Loeb, atravesando diferentes avatares la Loeb Classical Library ha publicado cientos de elegantes y manejables volúmenes en cuarto en los que a los textos latinos (cubiertas y encuadernación rojas) y griegos (encuadernación y camisas verdes) se hace acompañar de impecables traducciones inglesas, ilustrativas introducciones, índices onomásticos y, en muchos casos, apéndices como mapas o -tengo por delante las cartas de Plinio el Joven- el croquis de este edificio o el otro (en el tomo del que hablo, el de la casa de Plinio en Laurentum).
Sobre los volúmenes de la Oxford University Press, tienen la ventaja estos de la Loeb editados al amparo de las prensas universitarias de Harvard de contar con el texto traducido a una lengua moderna (la lengua franca de hoy, por cierto). Sobre los de Clásicos Gredos, aportar los textos originales.
Allá cada cual con sus fantasías. Si a mí me tocase la Primitiva, me haría servir unas cuantas cajas (me las imagino de madera) con estos libros salidos de un almacén del Cambridge de Massachusetts, junto al río Charles sobre el que escribió Dámaso Alonso.
¡Feliz centenario!
Comentarios
Abrazos.
Um abraço,
José Manuel T. S.
(http://subito-jmts.blogspot.com/)