
Mientras cantan los pájaros (título de Pablo García Baena), pues ya lo hacen cuando va a amanecer, recuerdo los que anidan en los manuscritos irlandeses medievales. Éste en particular lo hace en el margen de una página del códice conocido como Leabhar Breac y luego ha revoloteado salvando siglos -¿pero qué son los siglos para un mirlo?- hasta otra de mis Antiguos poemas irlandeses (Gredos,
2001):
EL MIRLO EN EL ARBUSTO
Ay, mirlo, qué bien estás
donde está tu nido en el arbusto.
Ermitaño que no tocas campana
melodioso, dulce y calmo es tu silbo.
Comentarios
LECTURA EN CÓRDOBA
Seamus Heaney leía sus poemas
con la ventana abierta al Alcázar Cristiano:
martines pescadores en los versos
y, fuera, el parlamento de los mirlos.
Entre un chaparrón y otro,
la lluvia hizo cesura unos instantes.
De los viejos poemas conocidos,
el frescor de otros trinos y otra lluvia
cayendo, como sílabas, de Irlanda.
“St Kevin and The BlacKbird”: sin intérprete,
oímos su negrura y su naranja.
El poeta dijo mirlo, y éste cantaba.