El pasado viernes acudí por segunda vez a la tertulia Los Mercuriales, con tan provechoso resultado como es el de afianzar el aprecio de los que ya son amigos y el ensanchar el círculo de los conocimientos. La crónica se da, y muy bien, aquí.
Como apéndice de la misma, y ya que en la segunda parte del partido (más breve) jugaba en casa, referir que entramos en el pub con nuestras pintas de intelectuales y salimos con otras pintas entre pecho y espalda. Buena conversación, noticias de proyectos, risas y parabienes por la amistad sin necesidad de caer en título inaugural de Claudio Rodríguez. La noche parecía de F. Scott Fitzgerald, en verso prestado de Keats: Tender is the Night. En las aceras, borrachos ellos sí (por su aroma), también los azahares hacían tertulia.
Comentarios
Quería decirte que estuvimos muy bien en vuestra compañía. Fue una velada memorable.
Un abrazo
Hermosísimo. Colofón perfecto para una entrada que es casi un poema.
Gracias.
M.
Un noche inolvidable para mí.
Saludos.
Por mi parte decir que fue una noche inolvidable, o como dice JA "una velada memorable"; y un placer compartir mesa , pan, y vino con los poetas gaditanos.
Un abrazo, ex corde.
Un abrazo.
Un abrazo.
Lo primero que he leído es esta entrada sobre "Los Mercuriales", cuyos miembros conozco por sus blogs y/o sus libros.
Te iba a mencionar a José Miguel Ridao, pero me ha gando con el comentario. La vida es sabia, siempre hace lo posible por reunir a los mejores. Enhorabuena por este espacio que iré leyendo de a poco.
Un fuerte abrazo.