El Atlántico desde Cacela
Hemos pasado el puente en el Algarve, en los alrededores de Tavira y en la Ria Formosa, paseando por el mercado de Olhao, montados en el trenecito de Pedras d'el Rei, leyendo sobre la arena indolente del Atlántico. Ya de regreso, el descubrimiento de uno de los pueblos más bonitos -y líricos- que hemos conocido en los últimos años. Me refiero a Cacela Velha: la cal con el añil, la fortaleza, las vistas sobre el mar y los bajíos, las terrazas de flores junto al cementerio enhiesto, la iglesia, la plaza, las callejas.
Las calles de Cacela gozan de azulejos con versos de poetas, y a éstos hay dedicados calles, como la Rua Eugénio de Andrade, de quien no hace mucho repasaba uno la correspondencia con Luis Cernuda. De aquí han sido poetas que han escrito en árabe y en portugués. Y sobre ella la gran Sophia de Mello Breyner Andressen dejó estos versos que traigo a la lengua de este lado del Guadiana:
Las plazas fuertes fueron conquistadas
por su poder y fueron sitiadas
las ciudades del mar por la riqueza.
Sólo Cacela
deseada ella fue por su belleza.
Comentarios
Hay ciudades de las que uno se enamora más fácilmente: parecen hechas para eso, como algunas personas.
Un beso y hasta pronto.
Hay ciudades de las que uno se enamora más fácilmente: parecen hechas para eso, como algunas personas.
Un beso y hasta pronto.
Un abrazo.