Fuimos la otra tarde a ver la película Inside Job, que ha obtenido el Oscar al mejor documental. Y me acordé de Ezra Pound en el manicomio de Santa Isabel, en los Estados Unidos, o, antes, en la jaula a la intemperie en que fue encerrado en Italia. Un loco. ¿Un loco?
Pound cargó las tintas sobre el componente hebreo de toda esa basura humana que pulula por las finanzas internacionales. Y queriendo que su país volviera al espíritu de Jefferson se alió con Mussolini e, indirectamente, con el carnicero Hitler. No vamos a justificar a estas alturas ese paso que él dio. Pero viendo la película me rondaba constantemente, como una subliminal banda sonora para mí solo, el Canto XLV, con su estremecedora diatriba contra la usura.
With Usura no man hath a house of good stone, decía Pound. Todo el mundo debería ver Inside Job, especialmente los que hayan perdido su casa o su empleo; o los muchos que han visto reducidos sus salarios por lo que estalló en 2008 y cuyas consecuencias siguen causando estragos.
Jamás he sido liberal en economía. Este documental impresionante me da la razón (una satisfacción bien magra cuando pienso en todo lo que apareja esta prueba del nueve).
En jaulas a la intemperie, y en celdas no de manicomios sino de presidios, deberían estar los tipos que nos han llevado a esto. Pero como recalca el director de esta denuncia, Ferguson, ni uno sólo de ellos ha sido encarcelado.
Comentarios
Un abrazo,
A.
Tomo nota de tu recomendación.
PS: Fascinante la biografía de Ezra Pound. Y ese documental, a ver si lo veo ya por fin esta semana santa!!
Julián Granado
Julián Granado
La socialdemocracia, con su apuesta por el estado de bienestar (social), sembró el camino de pistas valiosas que supieron recoger los impulsos más sensatos de la visión marxista de la historia, tan coincidente, por otro lado, con cierto ideario protocristiano. Pero al final la balanza ha vuelto a desplazarse hacia el lado erróneo empujada por el peso puro y duro del oro.
La codicia, esa forma de soberbia sin objeto propio (puesto que todo lo cifra en el exterior), quizás no tenga cura, pero las leyes deberían protegernos con mayor eficacia (dureza) del infinito afán predador de los codiciosos.
En cuanto a Pound, muchas de sus palabras valen lo que pesan: su aérea gravedad (su peso y su vuelo) las avala.
Buena reflexión, ART, y oportuna.