
Amigos:
La historia insignificante de mi vida se confunde con la de los libros, y no sé distinguir ya la una de la otra. Año tras año, como lector primero, luego como librero, y más recientemente como autor y editor, he frecuentado esta Feria del Libro de Sevilla, desde hace tiempo felizmente consolidada y floreciente.
Muchas gracias por el reconocimiento: me emociona y me causa estupor figurar entre los otros premiados, justamente galardonados por tantos motivos admirables.
Se me premia por mis traducciones y por mi biografía de Luis Cernuda, recientemente culminada en su segundo tomo. Precisamente es ésta la que me impide estar hoy entre vosotros. Me hallo en este momento en México, presentando el libro sobre el poeta sevillano en la ciudad en que él murió. Cualquier otra circunstancia que hubiese estorbado mi presencia en este acto me parecería insoportable en su azarosa crueldad y sin justificación posible. Tratándose de esto, y pese a mi ausencia, que ruego disculpéis, lo veo como una venial travesura del destino, si no como una forma de justicia poética.
Un saludo emocionado desde México.
Gracias de nuevo. Muchas gracias.
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