Merodeando por las bodegas del ordenador, en una carpeta que ostenta el solemne título de Poesía, doy con los libros del tal género que tengo recopilados. Ahí están las cuatro entregas que he publicado hasta la fecha (incluido un cuaderno que me edité), más las otras que esperan su turno o simplemente he preferido no publicar. Son en total dieciséis: testimonio de un fracaso reincidente. Cuatro al cubo (de basura y aritmético).
Aquí dejo, uno de entre mil, un poema de Farewell to Poesy (Pre-Textos), ese mi primer libro publicado que, como se ve, era ya una despedida que he ido irresponsablemente aplazando.
DERRUMBES
Baraja el mar sus olas, y el poeta
reparte palabras entre alcohol,
blasfemias, humo. Partida nocturna,
envite de tahúr que apostó la vida
en un farol que a nadie ya convence.
Juega un solitario. O mejor:
sus palabras, un castillo de naipes,
se alzan y luego se derrumban.
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