
No cree Ignacio F. Garmendia que la posibilidad de dejar comentarios en los blogs sea una de las más enriquecedoras posibilidades de éstos. Y argumenta que si es cierto que a veces propician debates interesantes, muchas veces se quedan en el intercambio de formalidades y parabienes acríticos, cuando no se convierten en el foro de biliosos y descacharrados así de alma como de inteligencia o de ambas cosas. A veces he pensado en suprimir los comentarios, pero pienso en los buenos lectores, en lo que me han aportado, y creo que ha valido la pena. Aquí se puede leer su artículo en que se hace eco de Afán de permanencia y otras recopilaciones de entradas recientes.
Comentarios
Como me molesta acudir a una conferencia y que no haya turno de preguntas; aunque normalmente no intervengo, pero por qué no dar sesa opción.
La comunicación exclusivamente unidireccional, en principio, es más empobrecedora. Sócrates dialogaba, no lanzaba filípicas.
Todavía sigue pareciéndome mágico que un desconocido deje comentarios en un blog mío o encontrar lecturas nuevas a poemas que yo escribi con otra intención.NO ME DA LA GANA DE QUE UN CRETINO QUE BUSQUE LA POLÉMICA ME HAGA PERDER ESE PLACER. Un saludo