Así titula Jaime Siles, siguiendo al propio Gerard Manley Hopkins, su reseña en el ABC Cultural de ayer dedicada a El mar y la alondra, la poesía selecta del poeta inglés que he seleccionado, prologado y traducido para Vaso Roto. Y permítaseme citarlo para incurrir en el autobombo, esa soberbia que si la tiñe la ironía es menos pecado. Como es difícil ganarse el pan con la traducción, al menos queda el panegírico:
Rivero Taravillo llega al corazón de esta complejísima maquinaria que intenta reproducir del mejor modo posible en nuestro idioma, y hay que reconocer que lo consigue tanto en aliteraciones como "el corazón encorajinadamente acorralado" como en compuestos como "lucerúleos" o "sobraceantes".
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