
PAN CON CHOCOLATE
Para Francisco Barrionuevo
La herida bajo el agua oxigenada,
la piel al aire,
el rojo que regresa oscureciéndose
como un vitral de templo centenario.
Su petrificada materia
como huella arqueológica
de heridas recibidas en columpios
que, oscilando, regresan.
Ni cremas anti-age ni zarandajas:
de nuevo he sido niño
cuando al caerme he visto
las antiguas estrellas.
Lo afirma esta postilla
en la rodilla, y lo subrayan
su tirantez, su frágil costra:
hoy mi magdalena de Proust
(mi pan con chocolate).
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Besos