Tristeza de las bunganvillas en la estación de paso,
por siempre destinadas a quien cruza
dejándolas, atrás, malvas y rosas.
Breves galas bajo el alero
que priva de la lluvia a los andenes
donde no nos bajamos.
Pintadas de carmín para los besos
que nunca se producirán,
belleza de las buganvillas en la estación.
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