
Va acabando el año y el autor del blog contempla, tan sorprendido como consternado, que ha escrito un centenar de poemas durante el tiempo de esta evolución celeste en torno al sol. Demasiadas formas de eludir la felicidad. Y deja aquí, tan inútil como las otras decenas, este último (el más reciente pero intuye que no el postrero):
SÍSIFO
Todo es inútil, y lo sabes.
Como ese gato que para enterrar sus heces
araña el suelo de mármol.
Como la bomba de Hiroshima,
tras cuya víspera
los supervivientes, ese cáncer en sacos,
vagaban atónitos entre la destrucción
y sin un solo cráter
lo sentían, en fantasma,
igual que un amputado siente el miembro
que sí está, pero sólo en su mente,
en su tumor.
Nada está donde se supone.
La piedra que arrastramos a su meta
somos nosotros.
El peso de la ausencia es el más grave.
Acodado en la barra que no existe,
el camarero despedido hace años
brinda con una copa rota
delante del cliente que murió.
Comentarios
Besos
No por ello, se dejan los caminos; que a veces son suaves y deleitosos.
Saludos.
Me gusta.