Se publicó en el 1999. Poner el artículo al año lo hace añejo y le da un timbre antiguo, que conviene a un códice, como él es, del milenio pasado. Y hoy, en 2012, José Luis Sevillano lo lleva a su blog, inyectándole vida. Si yo en aquel año remoto me ocupaba del Kalevala o de los clanes de Escocia, mucho más antiguos, ¿cómo no voy a celebrar que el poeta asturiano hable hoy de Las ciudades del hombre? Sólo ha mediado entre publicación y eco un suspiro, un santiamén, un chupito de whiskey bebido por Victor McLaglen. La página que me ha alegrado esta mañana, que nace joven, se puede leer aquí.

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Saludos.