Van transcurriendo los días y veo que vengo poco ahora por aquí. Pero aunque el pastor no lo visite, el aprisco sigue en su sitio; y el último poema, donde lo dejé. Viene este otro hoy a hacerle compañía, escrito en la terraza abierta al patio. Nació anoche y ya parece existir desde siempre:
TARDE DE MAYO
Cae la tarde.
Cansada y ya sedienta,
se ha ganado su vino.
Me siento con un libro y mi
cuaderno
y salgo a la tertulia de los
pájaros,
igual que las campanas a lo lejos.
Verso, gorjeo, tañido
son solo uno.
Y vuela.
Por el azul ya huérfano
nos seguimos en corro hacia la
noche,
hacia el silencio.
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Besos, Antonio.