Qué gran verdad. Pero eso que dices también puede aplicarse a la escultura, al cine, a la música... Tal vez la poesía, la eterna hermana pequeña y pobre, tenga que pagar siempre el impuesto del significado. Pero, en el fondo, creo que todo es igual, ¿no? Un abrazo y una pinta de Guiness bien tirada (utopía :-).
Como decía Ramón Irigoyen, un poema si no es una pedrada- y en la sien- es un fiambre de palabras muertas, si no es una pedrada que partiendo de una honda certera se incrusta en una sien y nace un muerto.
No puede ser más cierto. Pretender otra cosa es como pretender que un poema sea bueno porque el que lo ha escrito sea o se considere (que no es lo mismo) buena persona. Sin embargo, cuando su emoción conecta con la de algún lector todo eso crece de una manera mágica. Difícil de explicar.
Completamente de acuerdo con Olga. Y es que ya cansa hablar de poetas, y del poeta que poetiza, y de los sublimes, y del que se siente estupendo por llamarse poeta. Y lo de que el poeta ve las cosas de otra forma, con sus gafas de poeta y todas esas tonterías. Hay que abolir al poeta para mantener a salvo a la poesía. Que vivan los poemas y que mueran, de una vez por siempre, los poetas.
Comentarios
Saludos.
Every poem an epitaph, Eliot
Salud
Manuel
Sin embargo, cuando su emoción conecta con la de algún lector todo eso crece de una manera mágica. Difícil de explicar.