Seguramente serán suspicacias mías, pero el hecho de que este año aún no se hayan convocado los Premios Nacionales, incluidos los de Literatura (ya sabéis, Poesía, Narrativa, a la Mejor Traducción, etc.), me hace temer lo peor para esos colegas, siempre otros, con los que uno se congratulaba o de los que decía -somos una legión de envidiosos, ya se sabe- "Pues no es para tanto". Antaño se pregonaban en el BOE en el mes de las flores, que por mayo era por mayo. Pues, bien, ya estamos en julio, y nada. Siendo los fallos en el otoño, ya vamos tarde, parece.
Y es que los escritores y traductores también tienen derecho a contribuir con su generoso sacrificio al rescate de los bancos. Propongo el cambio de nombre de los galardones. Deberían llamarse a partir de ahora Premios Ezra Pound a la Usura. O Premios Quevedo Poderoso Caballero. Aunque la suma de los importes suprimidos no es gran cosa, qué bonito gesto, qué galano desprendimiento el de los literatos. Filantropía creativa, mismamente.
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