En las afueras de Cambridge se halla este paraje que frecuentara Rupert Brooke. A un diccionario le sería dispensado definir "idílico" o "bucólico" con la mera presentación de su imagen, de la que estas fotografías antiguas y el reciente poema evocador son un muy pálido reflejo:
RIBERAS DEL CAM
(Grantchester)
Fluvial epifanía
de un edén hecho huerto
en el verde dorado de la tarde.
Parvas, reales, imperfectas
como los pechos púberes,
picoteadas por los pájaros,
las manzanas silvestres.
Su pulpa se hace trino,
dulzura de lo ácido.
Oxidada la fruta,
sobre las pomas quedan
moratones de amante.
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