Parador de Úbeda, a la mañana siguiente de haber sido escrito este poema
VIEJAS ALCOBAS
Sus muebles son memoria de unos bosques
que el sol ha conquistado
sin dejar sombra:
la sombra habita toda en estos muros,
viejas alcobas en que duerme a veces,
no sabe ya si niño o como anciano.
Sus cortinas no son lo que parecen,
sino telones que reviven dramas
y le dan un papel en sus tragedias.
Ama los techos altos de las casas antiguas.
Inalcanzables,
bajo ellos caben más sueños.
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