Calle en Baeza. A cierta distancia, me pareció que el rótulo decía "Goodbyes", adioses.
TESTAMENTO
A mi abuelo Antonio le dejo
mi nombre y mi miopía,
a mi padre un gesto que yo sé
y el amor desmedido por mi madre,
dueña entera
de esta nariz que le transmito.
A una rama de su familia,
la pasión por la música y las artes.
A mi tía Carmela,
cierta forma de mística.
A mi tatarabuelo Enrique, un sable,
o el gusto por los sables, no mellado
por la leva que lo puso en territorios
que yo sólo he pisado por turismo.
A mi abuela María, la mirada
y a ciertos tíos la melancolía,
que me privó de primos y de juegos
en jardines estériles.
A todo mi linaje, mi deseo
de cuerpos, que condujo hasta mi hoy,
pues crecieron y se multiplicaron
no como mis raíces, sino ramas
de esta luz que da sentido
a sus fúnebres sombras.
A vosotros, alocados, mi experiencia,
y a vosotros, sensatos, mi locura
que hizo que saltaseis los obstáculos.
Os lego mis sillares, mis orígenes,
y fundo vuestra estirpe en mi persona.
Cómo os moldeo, desvaídos.
Seréis como yo soy, desfigurados
vagamente por un tiempo que huye.
Reparto, distribuyo, dejo, doy.
Pero a ese del espejo, un parecido
que nada tiene que ver con la realidad.
(Publicado en la revista Turia, 104)
Comentarios
...como siempre, tocando como un piano con tus yemas la realidad,las impresiones y los sentimientos. Una entrega muy sutil y elegantísima. Gratia mille.