Si ayer ofrecía aquí el enlace a la reseña de un tratado sobre la rima de Samuel Daniel, hoy dejo las traducciones de dos sonetos suyos pertenecientes a su colección A Delia. Las hice hace muchos años, pero nada comparado con la antigüedad de los originales: cuatro siglos.
Mira cuánto estimamos a la rosa,
la imagen de tu ardor, bien del verano,
en
tanto que en su verde tierno encierra
la
hermosura que, dulce, otorga el Tiempo.
Apenas
en el aire abre su gloria,
su
orgullo florecido va y declina,
su
belleza es burlada que fue adorno:
así
con tu beldad tras claro brillo.
No
hay abril que reviva lo marchito,
las
flores de la gracia que te adornan.
Veloz
el tiempo vuela, y con sus alas
sombra
arroja a la más hermosa frente.
Que
no se agote en vano la riqueza:
ama
tú mientras puedas ser amada.
Ama tú mientras puedas ser amada,
ahora que tu mayo ofrece flores,
aún que tu beldad no sufre mácula
y
en tanto que el invierno se demora.
Ahora
que le das al sol naciente
la
más hermosa flor que la luz viera,
disfruta
de lo dulce antes que expire
y
piensa que tu aurora tendrá noche.
Tu
esplendor se encamina al occidente,
luego
esconderás lo que ahora muestras,
y
piensa que ha de ajarse lo mejor,
oculto
y olvidado, entre las sombras.
Que
un amor equilibre la balanza
cuando
encuentren la flor, muerta su gloria.

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