Nuestro diccionario no cuenta
con voz exacta para su sonido,
una onomatopeya que describa
este ruido que ahora
emite lamentándose.
Como tripas sonando
tras mala digestión o hambre de
antiguo,
él, que guarda nuestra comida,
suelta la queja de un mamut
que duerme y sueña
en esa glaciación discreta
tras de la puerta blanca.
Solloza lastimero,
y te dan ganas
de darle unas pastillas
del cajón silencioso que hay al
lado.
¿Qué nos quiere decir, tan
gemebundo?
¿Por qué musita con sus labios
yertos
en su intestino oscuro?
¿Nos reprenden la carne, las
verduras,
por no estar allí presos, y seguir
a su costa nuestro destino
de estar afuera y vivos,
escuchándolo?
(Inédito, 2012)
Comentarios