Si ayer me indignaba por lo que considero un descalabro para los traductores de obras literarias, hoy, y por la parte que más me toca, recibo un bálsamo que apacigua mi malestar e incluso temporalmente lo borra. En otros periódicos se reseña con inteligencia y citando varias veces al traductor (¡aunque sea bien y yo sea ese traductor!) la novela póstuma de Flann O'Brien, La saga del sagú de Slattery. La generosa reseña la firma Charo Ramos, y los periódicos son Diario de Sevilla y otras cabeceras andaluzas Se puede leer aquí la excelente invitación al disfrute del libro.
Si ayer me indignaba por lo que considero un descalabro para los traductores de obras literarias, hoy, y por la parte que más me toca, recibo un bálsamo que apacigua mi malestar e incluso temporalmente lo borra. En otros periódicos se reseña con inteligencia y citando varias veces al traductor (¡aunque sea bien y yo sea ese traductor!) la novela póstuma de Flann O'Brien, La saga del sagú de Slattery. La generosa reseña la firma Charo Ramos, y los periódicos son Diario de Sevilla y otras cabeceras andaluzas Se puede leer aquí la excelente invitación al disfrute del libro.

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