Sharon Corr durante su concierto en Sevilla (foto de T.M.R-F.)
Lope de Vega se casó en 1588, el año de la Armada
Invencible, cuyos naufragios jalonaron el litoral de Irlanda. Allí se atribuye
a la marinería que ganó la costa y su enlace con las nativas la abundancia de
personas morenas en ciertos condados. El fénix de los ingenios, como lo llamó
Cervantes, contrajo matrimonio de una forma arraigada en aquella isla: mediante
un rapto consentido. De raptos como el suyo está sembrada la mitología gaélica,
y una melena negra mueve en el escenario una cantante insular que la otra noche
nos deleitó en el teatro que ostenta el nombre del poeta y dramaturgo.
Sharon
Corr, que ahora ha emprendido una carrera en solitario tras alcanzar el éxito
con The Corrs, desplegó un repertorio que con raíces en la música tradicional
de su país tiende a un pop amable, realzado por su buen toque de violín y, en
alguna pieza, por las gaitas que no sopla uno de los miembros de su banda (digo
no sopla porque este tipo de gaita
autóctono se infla con un fuelle mediante la presión del codo, de ahí su nombre
uilleann pipes, "gaitas de
codo").
Unos
días antes, el embajador irlandés explicaba en Antares las causas de la crisis
económica en su país y el camino para la recuperación. Por muchos excesos que allí
se hayan cometido, Éire tiene un elemento que siempre sale a flote a diferencia
de nuestros hundidos galeones de antaño y no sé si de hoy: el talento, que
viene unido a la veneración de artes como la música y la poesía. Lo demuestra el
que su actual presidente sea asimismo un poeta (al que le gusta estudiar
español) y que en el escudo nacional no rampe un león o despliegue sus alas un
águila sino que brille un arpa.
Me
he acordado de todo esto oyendo a Sharon Corr. Una tocaya suya, Sharon Shannon,
contagió la alegría de su acordeón en la Expo 92, como decenas de músicos de su
patria. No en el Lope, sino en el extinto Apolo actuaron varios, y en el
Maestranza, en memorabilísimo concierto.
Pero
estaba en el Lope... Visto el caso que hicieron, para muchos espectadores el
mensaje que se emite al principio de los conciertos y anuncia la prohibición de
realizar fotos o cualquier tipo de grabación debía de estar no en la lengua de
Lope sino en la gaélica. Ahora mismo, Sharon Corr, encerrada en decenas de
teléfonos móviles, debe de seguir actuando en Sevilla pluriempleada en
diferentes redes sociales. Y como el título de una de las melodías
interpretadas ya no es una, sino muchas Mujeres
de Irlanda, la bellísima pieza que tocó compuesta por Seán Ó Riada.
(Publicado en El Mundo, edición de Sevilla, el 15-2-13)

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