Los de Guadalcanal, aunque crezcan luego en Córdoba, dan en
recorrer mundo, ya sea descubriendo una lejana isla que la Segunda Guerra
Mundial azotó con batalla famosísima, ya yéndose a las Islas Británicas a
fundir -¿no es cosa del flamenco la fragua?- la música andaluza con la céltica.
Vicente Amigo acaba de publicar un disco, Tierra,
que ha sido producido en los estudios donde graba Mark Knopfler, ese otro
mezclador de estilos, y en el que han intervenido varios de los grandes músicos
de Irlanda y Escocia. El resultado se estrenó en enero en el festival Celtic
Connections de Glasgow.
Al
guitarrista lo acompañan Donald Shaw (el acordeonista de Capercaillie y marido
de su vocalista, Karen Matheson) y el flautista Michael McGoldrick. Al primero
lo pudimos escuchar en el Prado de San Sebastián en una de las convocatorias de
Cita en Sevilla; al segundo, en la plaza de San Francisco cuando Territorios
llenó de aires célticos durante dos días la ciudad. Ahora ambos, templando su
música más tradicional, dan toques de bruma y whisky, prados verdes o grises, a
Amigo.
¿Se
puede hacer música flamenca con arreglos insulares, y no de La Isla de Camarón
precisamente? El resultado habría horrorizado doblemente a Luis Cernuda, de
quien se cumplen este año el cincuentenario de su muerte y las siete décadas de
que dejara Glasgow, la ciudad que, hombre de sur y sol, detestó sobre todas por
su lluvia y su hollín; en cuanto al flamenco, por lo que veía en él de
estereotipo de nuestra tierra, tampoco le gustaba nada.
Pero
no es cosa tan descabellada la unión de ambos tipos de música. Brendan Whelan, gran
compositor de Limerick, creó con motivo de la Expo 92 una Seville Suite, y luego puso en marcha ese espectáculo celebérrimo llamado
Riverdance en el que, por cierto,
también se incluyó baile flamenco junto al irlandés, el zapateado nuestro con
el de allí, y la hispalense María Pagés alcanzó éxito mundial con la compañía
que tanto tiempo después, ya sin ella, sigue llenando el teatro Gaiety de
Dublín verano tras verano.
Y
en Escocia, donde ha presentado Amigo su álbum, cada otoño se celebra en
Edimburgo un Hispanic Festival en el que triunfan flamencos que se meten en el
bolsillo al público. Las responsables son la valenciana Ana Cabrera y la
sevillana María Conte, bailaora ella misma. En él María y Ana le organizaron en
2011 un homenaje a Cernuda en el que ¡hasta tocó un gaitero!
De
aquí y de allí, como la lluvia casi escocesa que no nos deja, es la Tierra de Vicente Amigo.
(Publicado en El Mundo, edición de Sevilla, 8-3-13)

Comentarios
El Riverdance de Bill Whelan marcó un antes yn después en la música irlandesa.
David