Aunque en las últimas semanas no vengan, siempre vienen. Quiero decir que aunque no los haya escrito últimamente, los poemas comparecen, fieles, porque fueron compuestos en su día y van apareciendo aquí o allá o salen del cajón sombrío en que mejor se conservan. En el número 24 de la revista Númenor, entre colaboraciones de José Julio Cabanillas y Miguel d'Ors, José María Jurado y Enrique García-Máiquez, entre otros, se dan cuatro poemas míos de la última cosecha (ahora estoy más o menos en barbecho). Este es el cuarto:
TEMPORAL
Lluvia:
árbol
genealógico de la vida,
empapadas
dinastías
del
recuerdo que vuelve;
ciclo
y surco, perímetro mojado
del
horizonte curvo de una gota,
atmósfera
atravesada
de
un rocío que regresa
jornada
tras jornada
siguiendo
ese rotar
como
una noria.
Cangilones,
paraguas
hoy
vueltos del revés,
arrojando
disparos
a
cubos llenos
en
el revolver o tiovivo
de
cachas grises y caballos
de
crines húmedas
y
relinchos de truenos,
detonaciones:
un
ajuste de cuentas entre nubes
que
se desangran grises.
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