Durante las pasadas semanas he dedicado un buen tiempo a Walt Whitman, esa torrentera llena de espuma que le desciende por el pecho. Antes de que acabe el año aparecerá publicada una selección de su Song of Myself que, la verdad, no me ha sido fácil traducir porque en el verso libre y el versículo que él emplea uno se puede permitir menos licencias que cuando se da una prosodia más rígida, y porque hay que atinar con el ritmo, menos explícito que cuando un poeta compone en pentámetros yámbicos, por ejemplo, pero existente y que hay que mantener. León Felipe publicó versiones libres de esta sección de Leaves of Grass, y también se midió con ella Borges. En Pido la paz y la palabra, Blas de Otero escribió, admirativo:
Amo a Walt Whitman por su barba enorme
y por su hermoso verso dilatado.
Estoy de acuerdo con su voz, conforme
con su gran corazón desparramado.

Comentarios
Saludos desde Granada (España).