R. S. Thomas
Es sabido que hay cierta poesía que ronda el silencio, que bordea el misterio de la palabra cuya mayor aspiración es cesar, herida por lo inefable. Pero también hay poesía mala (si es que puede haber mala poesía, tema de discusión que nos llevaría lejos) que pide el silencio del lector, eso que convenimos en llamar un tupido velo, por respeto a quien la creó con su mejor intención pero que solo fue capaz de crear algo fallido. A veces, sin solicitarlos, nos llegan poemas, libros enteros, malos, deficientes. Lo mejor en esos casos es no arrogarse una cátedra desde la que tronar contra ellos, ¿para qué hacer un daño innecesario? Mejor callar. Se pueden mostrar las deficiencias de un verso, de una estrofa, pero ¿vamos a hacer una enmienda a la totalidad? ¿Y quién es uno, además, para hacerlo? También ha perpetrado bodrios y no está libre de reincidir, como un delincuente. El mutismo es mejor, más sabio.
R. S. Thomas, el gran poeta galés, escribió algo al respecto. Antes de cambiar de idea y engarzar unas cuantas mentiras piadosas, comienza así una carta que no echará al correo:
Apreciado amigo desconocido,
¿a qué enviarme tus poemas?
Admito que somos hermanos;
pero es que no son buenos.
Puedo ver por qué los escribiste,
¿pero por qué mandarlos? ¿Por qué no
enterrarlos, como un gato sus heces?
Pero, sacerdote anglicano, no quiere ser duro, y mucho menos cruel. De modo que escribe que son "grandes poemas" los que les ha mandado el corresponsal, y cierra el suyo con una espléndida imagen cuando dice que ha de soportar
mi mentira oscura, pusilánime,
como la redonda luna soporta un eclipse.

Comentarios
A veces, la mayoría de las veces uno termina callando, para no causar una herida irreparable. Pero callar ¿no es menos caritativo? ¿no es mejor aclarar aquello que permanece en la oscuridad? ¿No es a la larga más beneficioso iluminar un camino oscuro para que el peregrino enmiende rumbos? Y siempre he sostenido que no hay mala poesía, o la poesía es o no es. Hay poesía y pseudopoesía. Tus palabras iniciales son maestras, me las llevo, con tu permiso. Gracias.
Gracias a Internet descubrimos poemas de muchos autores anónimos que son excelentes. En ZdeP hacemos "vuelos de reconocimiento" por muchos blogs y webs, y así descubrimos verdaderas joyas que, en otro tiempo y de no ser por la Red, habrían quedado inéditas.
Por lo demás, no sabía yo que los gatos enterraban sus heces. Al menos mi gata las deja sobre la arena de su bandeja.
Saludos cordiales.
Sandra Suárez