Aunque no fue el
primer libro que traduje, mi primera traducción publicada fue una Antología de Ezra Pound. Curiosamente
Pound fue él mismo autor de versiones de poesía provenzal, china, anglosajona,
latina, del teatro Nô japonés, etc. De algún modo, lo que él estableció como
mandato para el poeta en general, Make it
new, es aplicable al traductor: hazlo nuevo. En el caso de la poesía:
construye un poema nuevo que sea, ya otro, un calco del original.
Pound
fue durante un tiempo secretario de W. B. Yeats, otro de los primeros poetas que
traduje. A lo largo de dos décadas fui vertiendo sus versos hasta coronar su Poesía reunida, y el título de este
artículo procede del primer tomo de su biografía escrita por Roy Foster. Siempre
interesado por las ciencias ocultas y sobre todo a partir de su casamiento con
una médium, el poeta cultivó el contacto con voces de espíritus, del trasmundo.
Algo de eso hay también en la traducción.
La
frecuentación de círculos literarios me abrió puertas para publicar proyectos
que yo había emprendido por iniciativa propia y también encargos que me llegaron
de diferentes lugares. Así, haber traducido a autores gaélicos irlandeses como
Flann O’Brien o del florilegio medieval que di en Gredos hizo que un día me
llamara Chantal Maillard para anunciarme que se buscaba traductor para una
novela de Jamie O’Neill llena de intríngulis hibérnicos. Haber traducido los Sonetos de Shakespeare y haberlos
publicado en Renacimiento posibilitó que Alianza se interesara por ellos, y me
sirvió de tarjeta de presentación para ofrecer luego la traducción de su Poesía completa a la BLU y para que,
huésped de los siglos XVI y XVII ingleses, una editorial me encomendara a
Marlowe, y otra a Donne, y esta misma, algo después, a Milton.
John Donne
Yo
soy, eminentemente, traductor de poesía. Además de los volúmenes publicados,
guardo diferentes versiones que han ido quedando fuera en una colección que he
venido a titular El friso de un común
anonimato, verso de Seamus Heaney que expresa el espíritu de ese futuro
libro: un friso en el que se representan diferentes poetas a los que una voz
acerca y confunde. Toda gran poesía tiene su autor y es a la vez anónima, pues
la hacemos nuestra.
Cuando
muy al comienzo de mi escribir empecé a ver que el don de la poesía era algo
que siempre se me antojaba a punto de abandonarme, entonces, ya, como conjuro o
alegación en mi defensa, puse mis manos a la versión de poemas ajenos que
admiraba. Se me ocurría que la traducción de poesía era –es– uno de los más
fértiles caminos de conocimiento de un oficio que ya sabía mío más que ninguna
otra cosa. A esa labor le debo el haber perseverado en la escritura cuando ya
veía que me faltaban las fuerzas, el aliento poético. Lo afirma Eliot y también
la experiencia: no hay forma mejor de comprender un poema que traducirlo. Y yo
así me he metido en los entresijos de algunos de los poemas y poetas que más me
han interesado.
Es
este proceso una de las formas más completas de diálogo. Otorga el privilegio
de establecer comunicación –de nuevo el poeta como médium no necesariamente
esotérico– con espléndidas voces. Es un juego de afinidades con sensibilidades
en las que nos vemos reflejados, de analogía, que es piedra angular de lo
poético siempre. Es, sobre todo, no una forma de sobrevivir o hacer sobrevivir
lo amado en la obra propia –meta de Shakespeare–, sino de vivir en la ajena. Y es
ejercicio de proel que con segura mano debe sortear escollos y eludir sirenas
que querrían verlo varar de continuo. Es, en fin, una travesía para la que no
basta la carta marina, el mapa que es el original; también hay que fiar del
viento, escrutar el cielo, seguir la brújula que el corazón señala.
Toda
traducción es una metamorfosis: las buenas mudan el objeto de su transformación
en figuras agraciadas; las malas, en brutos o bultos inanes. Con el comienzo de
las Metamorfosis ovidianas, pasadas
por un imitativo hexámetro castellano, abro ese Friso: “Quiero exponer mutaciones de cuerpos en formas distintas”.
(Publicado en Quimera, 359, octubre de 2013. El artículo responde a una petición de la revista destinada a una sección que da espacio a traductores literarios para que cuenten su experiencia)

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