W. H. Auden opinaba que reseñar libros malos termina
afectando al carácter. En esto la crítica literaria goza de una mejor posición que
la impartición de justicia (en la etimología de “crítica” está la palabra
griega para “juicio”), pues el crítico, el reseñista, si no le gusta la obra
que ha leído puede abstenerse de emitir su dictamen a pesar del tiempo dedicado;
el juez, sin embargo, no puede encogerse de hombros: si es de instrucción, ha
de investigar lo que siendo constitutivo de delito se ponga en su conocimiento,
y si es magistrado de tribunal ha de emitir un veredicto.
Precisamente
con intención de escribir una reseña de ella, pasé este martes por la mañana a
recoger la reedición ampliada de la obra periodística de Manuel Chaves Nogales
que ha publicado la Diputación de Sevilla. Entregué el documento de identidad y
pasé por el detector de metales sin saber aún en ese momento que allí mismo se
habían mostrado un rato antes otras acreditaciones bien distintas y que unas
armas reglamentarias y unas esposas accedieron al edificio –ignoro el protocolo
exacto– quizá saltándose el scanner. Fue al recoger los tres tomos, y ante la
pregunta de cortesía por mi parte “¿Y qué tal todo por aquí?” cuando uno de los
presentes respondió con ironía: “Muy bien. Hace un momento se han llevado a un
señor detenido.”
Y
efectivamente, al mismo tiempo que la Guardia Civil hacía una exhibición ante
escolares en la no lejana Plaza de España, en la avenida de Menéndez y Pelayo
detenía actuando como policía judicial al director de Industria e Innovación de
la Diputación, anterior responsable de la Junta (fue desempeñando ese cargo
previo cuando presuntamente delinquió). Con enorme clarividencia y “adelantándose”
a los acontecimientos, minutos después el presidente de la institución
destituía al detenido. Llegaba tarde, como yo: cuando ya se había marchado la
Benemérita. El problema no es que los partidos sean engañados en su buena fe,
sino que siempre parecen ser los últimos en enterarse, como quien lee con
interés el pronóstico del tiempo en un periódico atrasado.
¿Qué
diría de esto Chaves Nogales, quien escribió espléndidas crónicas sobre la España
y el mundo que le tocó vivir? Ahora toca hacer una recensión de ellas, para que
no se me pueda acusar de malversación y de quedarme sin más para mi propio disfrute
o para la venta con esos volúmenes pagados con dineros públicos. Justo lo
contrario de lo que la juez cree que, manipulando otros libros, los de cuentas,
han hecho muchos.
(Publicado en El Mundo, edición de Sevilla, 11-10-13)
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