No lo diré en términos económicos –saldar una
deuda– porque nada más alejado, pero hace poco pude al fin, y no dejé pasar la
oportunidad, agradecer en persona a Clara Janés aquella antología suya de Juan
Eduardo Cirlot que me descubrió a uno de mis poetas de cabecera. Anoche volví a
leer "Susan Lenox". Indescriptible, Cirlot. Desde qué fríos escribía,
con qué fuego.

Comentarios
“sólo lo que es eterno está en la vida”.