Antes de entrar, dejen salir. Eso dije esta mañana a las hojas
que a la puerta del hotel venían a registrarse. Estaban amarillas, derrengadas,
como de haber pasado en vela meses enteros. Buscaban techo y calefacción
pero ya era demasiado tarde. Tenían, apagado, el color de las tarjetas oro,
pero de un titular insolvente que no podrá comprar ya nada.
Comentarios
Me gustó tu micro.
Un beso