Otoño




Antes de entrar, dejen salir. Eso dije esta mañana a las hojas que a la puerta del hotel venían a registrarse. Estaban amarillas, derrengadas, como de haber pasado en vela meses enteros. Buscaban techo y calefacción pero ya era demasiado tarde. Tenían, apagado, el color de las tarjetas oro, pero de un titular insolvente que no podrá comprar ya nada.

Comentarios

María Gladys Estévez ha dicho que…
Son muchas las hojas insolventes...
Me gustó tu micro.
Un beso