Hoy mismo he sabido que Paréntesis, el sello
editorial del que fui director literario hasta el 2011, va a desaparecer. Su
empresa matriz ha entrado en concurso voluntario de acreedores. Es un momento
de tristeza, pero también de gratitud. Gratitud a los autores, a los
prologuistas, a los traductores, al personal de la editorial y a los
colaboradores externos; y, por supuesto, a los lectores a quienes -pocos o
muchos- conseguimos interesar en aquellos títulos de autores noveles y de otros
que no lo eran tanto, y también en las recuperaciones -aquí sí puedo dar
nombres, solo de fallecidos- de R. L. Stevenson, Lady Gregory, Cunqueiro, Ford
Madox Ford, Foxá, Pessoa... El agradecimiento es más fuerte que la pena.
Gracias a todos.
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