Els dinosaures
se’n van anar cap a la fosca.
R. S.
Thomas, “The Small Country, “El petit país” en traducción de
Anna
Crowe y Joan Margarit
La Atlántida se hundió,
los dinosaurios
dejaron plantado al
Mesozoico
y sus huesos asombran hoy
las salas
en que los niños juegan,
herederos
de un vago recuerdo de
dragones.
Con huellas más pequeñas
también ellos un día
partirán
a todas las derrotas de
su estirpe:
el polvo de una raza
revertida
al barro en que empezaron
sus escombros.
Igualmente, la patria no
será
–porque no hay nada
eterno– para siempre;
pero entretanto, la amas
porque es tuya
en este santiamén en que
la habitas.
Si una parte le falta, todo
es nada.
Te dejarán la ausencia de
su hueco;
la silueta de un mapa
mudo,
al que falta un pedazo,
en que pintados ríos
desembocan
donde antes hubo bosques
y montañas;
cicatriz, la frontera
dibujada
con un perfil distinto al
que en la escuela
aprendiste a querer — tan
fugazmente
como dura ese soplo, el
del aliento.
La Atlántida se hundió,
los dinosaurios…
¿Pero qué es eso en el
vivir de un hombre?
Comentarios
En fin, todo viene de la descomposición del imperio romano. De no ser por eso, la historia habría sido bien distinta. Europa sería un solo Estado, con una única lengua (obviamente el latín), y no ese galimatías de idiomas corrompidos que son, a fin de cuentas, las lenguas romances (entre ellas, naturalmente, el catalán y el castellano).
Pero hay que ser optimista, confiar en que prevalecerá la cordura y racionalidad del común de las gentes.
Los grandes males de la humanidad vienen de los carismáticos, santones y salvapatrias (como Napoleón, Hitler, Castro...; como Sabino o Mas). Ellos han traído el dolor y el sufrimiento al mundo.
Pero con Internet llega el gobierno de los mediocres, de la gente sana, y llana, y del montón. Y esa gente tomará (espero) el control del mundo, impidiendo que los malvados nos jodan otra vez la vida.
Sandra Suárez