ES el viento en las hayas de mi mente,
el
viento en los abetos sin palabras,
el
viento que arrebata en su caída
las
gotas de la lluvia, el cielo oscuro.
Una
isla en el cielo, el sol emerge.
Alumbra
los cortados de granito,
las
piedras que conforman la tristeza,
el
puente antiguo al filo de los montes,
la
silla de montar sobre las aguas.
La
silla de montar sobre la yegua
de
ojos verdecidos que galopa
con
brida y con bocado de ventisca.
Es
el viento en las hayas de mi mente,
el
viento en mis palabras sin abetos.
(El árbol de la vida, col. Puerta del Mar, Diputación de Málaga, 2004)
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