Las colas que se forman estos días en la Casa del Libro de Sevilla no las he visto en ningún otro sitio. Vamos, ni siquiera en una librería tan concurrida como la Hodges Figgis de Dawson St! Alucinante.
Lo paciente que sería yo en mi cola en Dawson Street, y la impaciencia sien embargo de los siguientes en la cola mientras el cajero me cobraba los mil y un libros.
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