"Algunos tratados nos indican que soñar que
se camina bajo la lluvia significa que se gozará de alegría y vitalidad. Así
que, ante la imagen de esta lluvia que convierte la tarde en artificiera de la
bomba del sol y las cifras rojas del calendario en muchachas que se pintan los
labios, y que transmuta un simple girasol en una "hostia consagrada de la
misa del mundo", ante esta lluvia que nos reconforta con su aceptación transformadora
de la realidad, no sirve desplegar el paraguas de la lógica ni cubrirse con el
impermeable de la racionalidad. Esta lluvia hay que recibirla a cuerpo
limpio."
JUAN LAMILLAR en su reseña recién aparecida en Turia, 109-110.

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