Con Seán Ó Riordáin, Máirtín Ó
Direáin es uno de los dos grandes poetas en gaélico que Irlanda dió
el pasado siglo. Natural de las islas Aran, se trasladó en su juventud a Galway
y más tarde a Dublín, en donde su trabajo como funcionario en la capital no le
impidió, antes al contrario, mantenerse fiel a la moribunda lengua de los
suyos. La dicotomía entre su comunidad isleña y la ciudad que no dudó en llamar
falsa es el motivo recurrente de mucha de su obra y, como se ha dicho, la
repetición una y otra vez en sus versos de palabras como cloch, cré, carraig y trá (piedra, roca, tierra y playa) “sirve para evocar los valores
que el poeta ve erosionados por la sociedad urbana moderna”.
El
más famoso de sus poemas es “Ó Mórna”,
la narración en clave vitalista y nietzscheana del ascenso y declive de un
terrateniente abandonado a la concupiscencia. De sus poemas más breves, la
presente muestra tal vez acierte a dar algún indicio, y ello a pesar de que la
literatura gaélica -la de Escocia como la de Irlanda- abunda en alusiones que
son en sí una sintaxis de la memoria de la raza, difícilmente transferible si
no es con el dudoso instrumento de las notas a pie de página, siempre más cerca
de la erudición que de lo vivo popular a lo que quisieran remitirse. Esto se ve
especialmente en el sentido homenaje a Synge, que visitó en varios años
consecutivos las islas Aran, empapándose de todo el acervo de los relatos
orales que cristalizaría en sus traducciones y su propia obra, léase Deirdre of the Sorrows y The Playboy of the Western World (y Enrique Vila-Matas habla traviesamente de lo que él llama "el método Synge" en su reciente novela Kassel no invita a la lógica). Así,
el bosque de Coill Chuain que menciona Ó Direáin es uno de los lugares de
Escocia donde vivieron en su exilio Deirdre y Naoise, los infortunados amantes
medievales; siendo, pues, Inis Meáin la isla intermedia de las Aran, el día en
que ambos sitios se encuentren -aparte de la proximidad de este poema-, sólo
podrá ser el Día del Juicio.
Postrimerías,
eternidades, nuncas... ¿Aún existe aquel mundo del oeste de Irlanda? Muy
apropiadamente, un poema de Máirtín Ó Direáin se llama “Deireadh Ré”, “Fin de una era”. El poeta murió tal día como ayer el 19 de marzo de 1988. Aquí un poema que traduje hace tiempo, vertido directamente del original gaélico:
FAOISEAMH A GHEOBHADSA
Faoiseamh a gheobhadsa
Seal beag gairid
I measc mo dhaoine
Ar oileán mara,
Ag siúl cois cladaigh
Maidin is tráthnóna
Ó Luan go Satharn
Thiar ag baile.
Faoiseamh a gheobhadsa
Seal beag gairid
I measc mo dhaoine,
Ó chrá croí,
Ó bhuairt aigne,
Ó uaigneas duairc,
Ó chaint gontach,
Thiar ag baile.
HALLARÉ CONSUELO
Hallaré consuelo
por
breve y poco tiempo
entre
mi gente
en
una isla en el mar,
recorriendo
una playa
mañana
y tarde
de
lunes a sábado
en
casa, en el oeste.
Hallaré consuelo
por
breve y poco tiempo
entre
mi gente,
de
las angustias del corazón,
de
la tristeza de ánimo,
de
la soledad sombría,
de
palabras mordaces,
en
casa, en el oeste.

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