Se presentó la otra tarde el cuarto número de la revista El Ático de los Gatos (elaticodelosgatos.comunicacion@gmail.com), que dirige Rosario Troncoso y diseña Paco Mármol. Se dan en ella unos poemas míos. Este es uno de ellos:
EL RASTRO
Hoy vengo a visitarlo una
vez más,
con su nombre rotundo
–la plaza de Cascorro– y
con su frío
cogido de la mano de mi
padre,
guante de lana arriba y
con bigote
aún no cano como una
estalactita,
pero ya como tiza que se
adentra
por
la pizarra
calculando la resta de sus
días.
Cosas viejas para asombro
de aquel nuevo huésped
del mundo:
trastos, cachivaches,
descabaladas piezas
de un rompecabezas
inservible,
una locomotora sin
vagones,
curvadas vías a otra
escala,
revistas de espectáculos
con actrices ya muertas.
Esta otra mañana de
domingo
he visitado aquellas
callejuelas
de la memoria –ese otro
Rastro–,
y allí he visto, igualmente
nublados,
mis siete años como un
sucio candelabro
abollado y por quien
nadie pregunta.
En una acera rota los
juguetes
y mi cara de asombro
grabada con navaja
diminuta
en la corteza rota del
recuerdo.
Con zapatos Gorila y con su
trenca,
y, tan remota,
una soledad sin estrenar:
expuesta mercancía a la
intemperie.

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